martes, 3 de septiembre de 2013

De vuelta a casa

¡¡¡¡¡Hola a todos loco de los pixeles!!!!!


Cuando ya estábamos con nuestros cascos enfundados y subidos en la moto, justo antes de salir del pueblo en el que nos encontrábamos, vimos un cartel que indicaba que a 11km a la derecha por esa carretera llegaríamos a Medina de Pomar... ¡¡¡¡AL FIN COMERIAMOS!!!! o eso pensamos... 
Después de unos 10 minutos (tiempo más que de sobra para recorrer esos 11km) empezamos a comentar que dónde se escondía nuestra amiga Medina... ya con la mosca detrás de la oreja, continuamos otros 10-15 minutos y de repente... BURGOS 36KM. Mi amigo Chus empezó a increparme como siempre (ten amigos para esto jejeje) ¿seguro que es por aquí no?. Yo si os digo la verdad no tenia ni idea de dónde estábamos plantados, de hecho, tenia miedo de ver un cartel que pusiera Jeréz de la Frontera 42km y entre risas y aspavientos, paramos en un área de servicio a la entrada de un pequeño pueblo, la cual resultó tener un pequeño restaurante. Un vistazo rápido, más con el olfato que con la vista, y aquello olía a gloria, 
"¡CHUS, COMEMOS AQUÍ QUE TIENE BUENA PINTA!"
 Arroz a la cubana, huevos con chorizo y patatas fritas, y un flan que parecía salido del cielo de lo bueno que estaba. Después de pegarnos el atracón, justo antes de pagar, vimos el típico mapa de los bares de pueblo con la chincheta clavada en el lugar en el que nos encontrábamos y si, íbamos en dirección opuesta a Medina jejejeje. Nos enfundamos otra vez los cascos y esta vez sí pusimos rumbo a Medina de Pomar, pero ya que teníamos la tripa a rebosar, decidimos optar por el camino largo y esa fue la clave para rematar el día. 

Después de unos cuantos km por una carreterucha, a los lados nos escoltaban unos 100 aerogeneradores, lo cual me impactó ya que nunca vi tantos juntos y tan cerca. El caso, es que después de subir unos cuantos km por aquella carretera, llegamos a lo alto y nuestras miradas se clavaron en un castillo que coronaba la cima de una loma, "Chus, paramos sí o sí", bajamos serpenteando por la carretera hasta encontrar la pista de grija que nos llevaría a los pies del CASTILLO DE ROJAS.




Justo detrás, se encontraba el pueblo de Poza de la Sal. Dicho castillo data del siglo IX. Después de aparcar la moto y preparar los equipos, empezamos la empinada subida hasta la puerta, con mucho cuidado de no resbalar, ya que los empinados escalones estaban pulidos por el uso incontable a lo largo de los tiempos. Una vez dentro, una gran sala da paso a unas escaleras que suben para salir a lo que, en su tiempo, fue la zona de vigilancia de los guardias, desde la cual se puede ver el pueblo a sus pies y km de llanura, sin duda una situación inmejorable para colocar un castillo y controlar al enemigo.

Pueblo de Pozo de la Sal (a los pies del castillo)


Entrada al Castillo, al fondo, la subida a la zona de vigilancia 




Después de las fotos de rigor, emprendimos el descenso a nuestro vehículo y de vuelta a casa, un día de lo más productivo, pero sobre todo muy muy divertido, que es de lo que se trata, de divertirse y disfrutar de la fotografía.


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